¿Se puede tener un piso tecnológico? Pues claro, después que Vaciart cumpla su experto cometido en tu espacio, y lo limpie de la sobreabundancia de objetos que estorban por su inutilidad para tus dinámicas de vida, puedes dedicarte a la aplicación de la “domótica”, que no es más que el término usado para definir los  sistemas articulados para automatizar una vivienda, al aportarle servicios de gestión energética, seguridad, bienestar y comunicación. La etimología de la palabra proviene de la mixtura del vocablo latino “domus”: casa y el vocablo griego “tica” de “automática”: que funciona por sí sola.

Tales servicios pueden estar integrados mediante redes interiores y exteriores de comunicación bien cableadas, o bien inalámbricas. Su control goza de cierta ubicuidad, pues puede operarse desde dentro y desde fuera de la vivienda. Puede definirse de una manera más específica, como la integración orgánica de la tecnología en el diseño inteligente de un recinto.

Los servicios de la domótica se agrupan en cinco aspectos principales: Programación y ahorro energético, Confort, Seguridad, Comunicaciones y Accesibilidad. Como el primero no es algo precisamente tangible, es algo que se puede alcanzar de mucha maneras. Una es evitar la sustitución de equipos y sistemas, sino planificar una gestión eficiente.